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viernes, 6 de noviembre de 2009

Comisión de la Verdad dice que el M-19 no incendió el Palacio de Justicia




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

Comisión de la Verdad dice que el M-19 no incendió el Palacio de Justicia

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

Comisión de la Verdad dice que el M-19 no incendió el Palacio de Justicia

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.Comisión de la Verdad dice que el M-19 no incendió el Palacio de Justicia
El magistrado Nilson Pinilla dijo que cabría la posibilidad de que la conflagración se hubiera originado accidentalmente.


El vocero de la Comisión de la Verdad, el magistrado Nilson Pinilla Pinilla, dijo que ya está demostrado que los guerrilleros que se tomaron el Palacio de Justicia en 1985 nunca incendiaron de manera deliberada las instalaciones de ese edificio, máxima sede de la justicia en Colombia.
El también presidente de la Corte Constitucional manifestó que la ubicación de los insurgentes del M-19 dentro del Palacio es una evidencia de la imposibilidad física que tenían de originar las llamas que provocaron la caída de parte de las estructuras del edificio.
Según aseveró, el fuego se originó en un nivel inferior a aquel en que se encontraban los guerrilleros, que durante la mayor parte de la toma permanecieron en el cuarto piso, y de ahí la dificultad de sugerir que la tesis en la que se afirma que fueron los rebeldes quienes provocaron el incendio sea difícil de argumentar.
"En este momento, lo tengo que decir, no sabemos cómo se inició en incendio. Sabemos que no fue el M-19, pero no podemos descartar que hayan sido causas puramente accidentales, si así se puede llamar entre tanto disparo, dentro de tanto acaecer violento", sostuvo.
Finalmente, Pinilla Pinilla admitió que al menos cuatro civiles salieron con vida del edificio, como es el caso de David Suspez Celis, Cristina del Pilar Guarín, Carlos Augusto Rodríguez y la guerrillera Irma Franco.
Elespectador.com

La Colombia escalofriante




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.





La Colombia escalofriante











No soy muy amigo de la estadística. Esta disciplina, entendida como la ciencia de la "recolección, análisis e interpretación de datos", ha sido objeto desde siempre de la manipulación por parte de quienes la conducen o quienes la contratan. Además, con frecuencia sufre de un abusivo manoseo poniéndosela por delante en cualquier situación. Y sirve para todo. Para "convencer" a la opinión pública o para destruir los argumentos del contrario. También para presupuestar, proyectar, programar, tomar decisiones en sectores públicos y privados, buscar aproximaciones a la verdad o redondear un cuadro dentro de alguna visión histórica o, en fin, para hacerse elegir Presidente de un país y, después a su amparo, seguir ahí por "sécula seculorum" mientras ellas se mantengan dóciles y leales y bien financiaditas. Además, todavía no logra convencerme aquello de que ya nada se valora, se arquea, se tasa, se regula, se niega o aprueba, si no va por delante un vibrante "tanto por ciento". Sin embargo, es inevitable reconocerlo, y lo hago con gusto: cuánto no han aportado las estadísticas al entendimiento y la comprensión de los problemas sociales y a las respuestas que estos requieren. No vista como herramienta para "hacer política" sino como instrumento para ejercer el servicio público desde el poder político, puede llegar a convertirse en un instrumento ideal.
Pero el introito que no engañe. No es ésta una columna de moral o espíritu acomodaticios. Muy al contrario, escuetamente, de la mano de las estadísticas que tanto han servido al temerario estilo "fujimorezco" del presidente Uribe, "creador, señor y patrón" de la Seguridad Democrática en Colombia, mi propósito es uno solo e inequívoco: mostrar, sin la recurrente retórica acostumbrada en la publicación de las estadísticas, lo que algunas de éstas vienen diciendo hoy por hoy sobre el discurrir de nuestra maltrecha república. Ojalá, así como usan a su antojo las estadísticas que los tienen en el poder, también algún día crean en ellas y las usen para sacar al país del más cruel, sanguinario y prolongado atolladero en que se ha visto inmerso en toda su historia.
Las fuentes todas son oficiales o de ONG respetables, también de autoridades colombianas o de organismos internacionales como la OEA y la ONU.
Veamos:
Según la Comisión Colombiana de Juristas, las ejecuciones extrajudiciales entre julio de 2002 y julio de 2008 alcanzaron la cifra de 1.205 casos. En los cuatro primeros meses del presente año, dice el propio Mindefensa, se dieron 5.270 homicidios, entre ellos los de 42 indígenas y 11 sindicalistas. Entre mayo de 2008 y abril de 2009, se produjeron 16 mil víctimas y cada 48 horas al menos un secuestro
Para el Índice Global de Paz 2008 (IGP), Colombia es el país más violento de América Latina y el décimo en el escalafón mundial. El 60% de nuestra población vive en la pobreza y 11 millones de compatriotas, en la absoluta miseria. Cada día mueren 14 niños por desnutrición y entre 177 países, figuramos como uno del los 8 con peores índices de iniquidad.
Y ahora recurro a dos voces que, aunque provenientes del establishment, alcanzan cierto grado de sensatez cuando verifican con honradez ellas mismas el estado de descomposición social del país que los vio nacer. Se trata de doña Lucy Nieto De Samper, columnista del diario El Tiempo de Bogotá, y la del doctor Ricardo Arias Mora, senador quindiano. Entre ambos nos muestran el siguiente cuadro:
"El desempleo es del 13,1 % y, a la vez que aumenta el empleo informal, decrece el empleo estable. El 36% de la población carece de servicios básicos. En vivienda de interés social, el déficit es de 2'300.000 unidades; no tiene vivienda digna 2'500.000 personas; 75.000 familias viven hacinadas; en 600.000 hogares no hay servicios públicos; 2'400.000 adultos se acuestan con hambre; 3'300.000 colombianos emigraron en busca de oportunidades… En la Colombia del siglo XXI, el 15 % es analfabeto. Al día hay 1.000 abortos, 45 violaciones infantiles, 3 niños asesinados y 35.000 niños explotados sexualmente. Y son menores de 16 años los autores del 75 por ciento de los 84 asesinatos registrados a diario…"
Somos, pues, mientras gracias a la Seguridad Democrática los que podemos hacerlo paseamos libres de sobresaltos por nuestras "modernas" carreteras, el país con el mayor número de desplazados en el mundo, entre 3 y 4,6 millones, muy por encima de Irak, Somalia y el Congo. A Venezuela, desde el 2002 han llegado más de 200.000 refugiados buscando la protección que nuestro Gobierno no les brindó. Y así al Ecuador, Panamá, España, EE.UU., etc.
Y es que, con todo y la artimaña de la "Seguridad Democrática" y las aceitadas estadísticas, la pregunta nos revienta en la cara:
¿Acaso a ese aletargado 70% que se dice viene votando y sosteniendo a Uribe desde el 2002 no le dice nada las anteriores escalofriantes cifras que están llevando a Colombia poco a poco pero con paso firme a su absoluta insolvencia ética y moral y a su inviabilidad como país civilizado?
Pobre país, pues, esta azotada Colombia, que sigue votando y reeligiendo su propia desgracia.
http://www.rebelion.org/noticia.php?accion=agenda%C2%B6mTo=guribe%40cable.net.co
Blog: http://german-uribe.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El Acuerdo militar entre EE.UU. y Colombia es una declaración de guerra contra Latinoamérica




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.


06-11-2009
El Acuerdo militar entre EE.UU. y Colombia es una declaración de guerra contra Latinoamérica

TeleSUR



La abogada Eva Golinger advirtió que con el acuerdo suscrito entre Bogota Y Washington, Colombia ofrecerá inmunidad a los militares que ocuparán su territorio y destacó que las verdaderas intenciones del gobierno de Washington con este convenio será neutralizar a los ''gobiernos antiestadounidenses''.
El acuerdo militar entre Estados Unidos (EE.UU.) y Colombia es una declaración de guerra para Lationamérica y desmonta la idea de la supuesta lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, indicó este miércoles la abogada estadounidense, Eva Golinger."Este acuerdo es una declaración de guerra para América Latina (...) se habla de operaciones militares y se habla del tema de narcótráfico como algo secundario", destacó la investigadora en entrevista exclusiva a teleSUR.Golinger señaló que para la realización de este acuerdo EE.UU. solicitó a su Congreso 46 millones de dólares para mejorar la base de Palanquero, situada en Puerto Salgar, Cundinamarca (centro), presupuesto que ya fue aprobado por el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el pasado martes.La experta estadounidense advirtió que con este acuerdo Colombia hace una entrega total de su territorio a Estados Unidos y ofrece gran inmunidad a las fuerzas armadas de ese país."Ni siquiera van a solicitar pasaporte, por lo que los aviones que traen no van a ser revisados por los colombianos", agregó Golinger, quien además manifestó que "no hay manera de saber hasta qué punto crecerá la fuerza militar estadounidense en Colombia".Dentro del preámbulo del acuerdo se justifica su creación para "promover y facilitar la cooperación regional a fin de contrarrestar las amenazas persistentes a la paz y la estabilidad, como el terrorismo"."La estrategia no es resolver el conflicto interno de Colombia, sino más bien de movilidad global", añadió la abogada.La reflexión de Golinger se basa en que Estados Unidos ha instaurado guerras en Irak y Afganistán con la excusa de preservar "la seguridad nacional" y desmantelar a "grupos sospechosos de terroristas". "Estados Unidos tiene la necesidad de ocupar la base de Palanquero como oportunidad única para neutralizar a la región de los gobiernos antiestadounidenses", puntualizó.Este martes se hizo público el acuerdo militar que Washington rubricó con Bogota, donde establece un "estatus de inmunidad del personal de los Estados Unidos y sus personas a cargo", lo que le prohibe a Colombia actuar contra los estadounidenses que violen su marco legal.Los militares que sean sospechosos de actividades criminales en Colombia deberán ser entregados a las autoridades diplomáticas o militares apropiadas de Estados Unidos.Texto Completo del acuerdo: http://www.aporrea.org/internacionales/n144939.htmlFuente: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/61083-NN/acuerdo-militar-entre-eeuu-y-colombia-es-una-declaracion-de-guerra-contra-latinoamerica/
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domingo, 25 de octubre de 2009

DERECHA DIESTRA


Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.


De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.mb

sábado, 24 de octubre de 2009

SUEÑOS


Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

SUEÑOS

“Los cinco que tenemos
voluntad férrea sin límites
ganas de ir hasta el final
y la alegría suficiente
para hacer la patria anhelada”

Poema Jorge Gálvez


Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.


Los cinco que tenemosvoluntad férrea sin límitesganas de ir hasta el final y la alegría suficiente para hacer la patria anhelada”Iván Marino Ospina 9 VIII 1985


Nacimiento anticipado raíces de cinco legendarios romanas luces de bengala

juramento insondable ansiedad ocultaparto de mula cabalístico sabor reír o llorar pasar y repasar hoja a hoja la historiade odios encarnados injusticia presente intimidad retrasada vientos enredados páginas suspendidashojas al viento entrañas de la hidra palabras del libro abierto de la paz resuellas aromas míticas lamentaciones del pasadola palabra el verbo la poesía eternidad quemante de sentidosla lucha riesgo permanente audacia incitante sueños de revolución presente.

Jorge GálvezParís


lunes, 19 de octubre de 2009

Cómo hacer una revolución?




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.




Cómo hacer una Revolución
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Al perpetrar una revolución, hay que satisfacer dos requisitos: que haya alguien o algo contra qué rebelarse, y que alguien salga a la calle de facto y lleve a cabo la rebelión. La indumentaria acostumbra a ser informal y ambas partes pueden acomodarse en lo que se refiere a hora y lugar, pero si una de las facciones no se presenta, es probable que la empresa entera fracase. En la revolución china de 1650 ninguno de los bandos compareció y perdieron el depósito.
Las personas o partidos contra los que se efectúa la rebelión se denominan “opresores” y se les puede reconocer fácilmente en cuanto parecen ser los únicos que la pasan bien. Los “opresores”, por lo general, llevan traje, poseen terrenos, y tienen la radio puesta hasta altas horas de la noche sin que nadie se lo vitupere a gritos. Su ocupación consiste en mantener el status quo, una circunstancia en la que todo permanece igual, aunque puede darse el caso de que quieran pintar cada dos años.
Cuando los “opresores” se vuelven demasiado estrictos, tenemos lo que se llama un estado policíaco, que prohíbe toda señal de disentimiento, tal como reírse entre dientes, presentarse con corbata de lazo, o llamar “Ñato” al Intendente. Las libertades civiles se ven restringidas grandemente en un estado policíaco, y la libre expresión es desconocida, aunque puede estar permitido hacer muecas en último extremo. Las opiniones críticas del gobierno tampoco son toleradas, especialmente las referidas a cómo bailan sus miembros. La libertad de prensa se ve también coartada y el partido en el poder “dirige” las noticias, permitiendo a los ciudadanos escuchar ideas políticas aceptables y partidos de fútbol que no provoquen desasosiego.
Los grupos que se rebelan se conocen como los “oprimidos” y se les suele ver en grupo dando vueltas y refunfuñando o pretendiendo que tienen dolor de cabeza. (Hay que señalar que los opresores jamás intentan rebelarse ni convertirse en oprimido, en cuanto les traería consigo un cambio de ropa interior).
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Algunos ejemplos famosos de revoluciones son:
La Revolución Francesa, en la que los campesinos asumieron el poder por la fuerza y cambiaron con presteza todas las cerraduras de las puertas de palacio, a fin de que los nobles no pudiesen volver a entrar. Luego organizaron una fiesta y se dieron el gran banquete. Cuando finalmente los nobles reconquistaron el palacio se les obligó a limpiarlo todo y se descubrieron numerosas manchas y quemaduras de cigarrillos.
La Revolución Rusa, que se incubó durante años y estalló de pronto al comprender los siervos que el Tsar y el Zar eran la misma persona.
Debe señalarse que, cuando concluye una revolución , los “oprimidos” con frecuencia asumen el poder y comienzan a actuar igual que los “opresores”. Por supuesto, a partir de entonces es muy difícil conseguir que se pongan al teléfono, y el dinero prestado para cigarrillos y chicles durante la lucha puede también darse por perdido.
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WOODY ALLEN
An s.P.A.M.man in New York


sábado, 17 de octubre de 2009

miércoles, 14 de octubre de 2009

EL MONTE

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.
Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

martes, 13 de octubre de 2009

BATEMAN NO EDITADO

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

lunes, 12 de octubre de 2009

COMPARTIDAS POR ANDRES FELIPE Y SIMO







Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

LA MINGA 2009...CALI







Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.




La Minga de Resistencia Civil y Comunitaria, avanza el camino de la palabra hacia la ciudad de Cali...



Escrito por Administrator
Lunes, 12 de Octubre de 2009 01:58
Con banderas de vivos colores, tambores, flautas, consignas, mensajes y el entusiasmo característico de la gente, empezó a Caminar la Palabra la Minga en el suroccidente colombiano. Marchamos con entusiasmo, rememoramos la historia y los cuidos en la lucha, Edwin Legarda, Raúl Mendoza, Anatolio Quira, Cristóbal Secue, Lorenzo Largo, Pedro Mauricio, Belisario Camayo, Robert de Jesús Guacheta no se quedaron en casa, aunque no están en vida, también march aron con nosotros, en toda la jornada la multitud los recordó pues nuestros muertos nunca mueren, están entre nosotros, la Minga también es de ellos.Descansaremos en Villa Rica esta noche, mañana partimos con rumbo a la localidad de Jamundi en el departamento del Valle, a las 8:00 a.m, será la partida informan las autoridades y los coordinadores de las organizaciones sociales, son las 7:00 a.m y la gente acompañada con la lluvia sigue llegando a Villa Rica, mientras los mingueros y mingueras provenientes del Choco y Quindío marchan para concentrase en Buga la Grande a esperar a la gente que viene del Tolima y Huila que después de concentrarse en Cajamarca partirán a la ciudad de Cali. Mañana será un gran día, la Minga crece, Jamundi, Cali y su gente ya esperan a la Minga de los pueblos, la palabra que camina, la palabra que se hace pueblo.
Con banderas de vivos colores, tambores, flautas, consignas, mensajes y el entusiasmo característico de la gente, empezó a Caminar la Palabra la Minga en el suroccidente colombiano. Inicialmente la Minga arranco de la María en caravana de chivas, camperos y motocicletas hasta el área urbana de Santander de Quilichao donde nos reunimos con el resto de mingueros y mingueras provenientes de varias comunidades de la región para partir en caminata con rumbo a la localidad de Villa Rica, primera parada de los pueblos.

La jornada transcurrió normal, la seguridad como siempre estuvo a cargo de la guardia indígena, las consignas animaban a la gente, los palabrareros micrófono en mano informaban a la gente a la multitud sobre los objetivos del pre-congreso en el marco la Minga a realizarse en Cali, “ vamos a construir país, el país de los pueblos” enfatiza el palabrero, el calor aumentaba pero los ánimos se mantenían, “vamos a continuar caminando la palabra”, decía una minguera a los medios de comunicación, llegando a Villa Rica la Madre Naturaleza nos recibió con sus caricias, calmaba el sofoco, refrescaba la jornada, y llegamos a Villa Rica al calor de vivas, saludos, cantos y alegrías de los hermanos afros de esta localidad.


La agenda de la Minga está clara, los cinco puntos marcan el rumbo de la discusión: Guerra, paz y derechos humanos, Soberanía, tierra y territorio, Legislación del despojo, acuerdos incumplidos y Agenda de los pueblos caminaran en las Tulpas de Cali, Bogotá y Cartagena. Agenda de paz, legislación del despojo, victimas y desplazados abrirán la discusión en el pre-congreso, así mismo los demás puntos que los mingueros y mingueras definan fortalecerán la agenda del Minga.

El país de los pueblos nos espera, a caminar la palabra de la Minga se dijo, a unir la agenda de los pueblos, a tejer con latinoamericana y el mundo para que la resistencia se globalice es la consigna. Porque la minga es plural y abre su agenda a todos los sectores sociales y populares del país.MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA

domingo, 11 de octubre de 2009

Conspiración de silencio?: Estados Unidos y la masacre de El Salado


Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.
Conspiración de silencio?: Estados Unidos y la masacre de El Salado



Nunca más - Masacres
Miércoles, 23 de Septiembre de 2009 12:34
Documentos estadounidenses desclasificados revelan que la Embajada en Bogotá no hizo mucho cuando supo que la Fuerza Pública colombiana no evitó la masacre y sólo capturó a 11 de los 450 paramilitares responsables. El Plan Colombia estaba en juego.
Por Michael Evans especial para VerdadAbierta.com
El periodista Michael Evans logró desclasificar varios documentos de la embajada de Estados Unidos en Colombia, en los que muestran que los estadounidenses tenían indicios de que había detrás de la masacre de El Salado.Haga click y vea la multimedia sobre el informe de Memoria Histórica sobre la masacre de El Salado.
La cuestión del papel exacto que desempeñaron miembros de la Fuerza Pública en la masacre de El Salado de febrero de 2000 ocupa una parte pequeña, pero crucial, de la investigación presentada este martes en Bogotá y que fue realizada por la Comisión de Memoria Histórica.
Este grupo independiente encargado por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación de escribir la historia del conflicto armado colombiano construyó un relato, que ha debido hacerse hace tiempo, sobre una de las más horrendas e indiscriminadas atrocidades en la historia colombiana. Su trabajo es también una urticante acusación a la cultura de impunidad que ha evitado que sean investigados y debidamente juzgados los miembros de las fuerzas de seguridad colombiana apostados entonces en esa región y que pudieron estar involucrados.
Las muertes se desarrollaron en cinco días fatales, durante los cuales cientos de paramilitares, principalmente del Bloque Norte de las Auc, descendieron sobre El Salado y otros pueblos de la región, dejando tras de sí una estela de tortura, destrucción y asesinatos. Pero mientras los paramilitares que cometieron la masacre fueron identificados hace tiempo, el papel preciso que desempeñaron en esta los militares nunca ha sido determinado de manera definitiva. Sin embargo, y a pesar de que tuvieron un acceso muy limitado a los archivos militares, el informe de la Comisión establece enérgicamente la responsabilidad del Estado colombiano en la masacre: “La masacre de El Salado cuestiona no sólo la omisión sino la acción del Estado. Omisión con el desarrollo de los hechos porque no se puede entender cómo la fuerza pública no pudo prevenir ni neutralizar la acción paramilitar. Una masacre que duró cinco días y que contó con la presencia de 450 paramilitares, de los cuales solo fueron capturados 15 una semana después de que acabó la masacre”.Para Estados Unidos, la posible participación de miembros de la Fuerza Pública colombiana en los crímenes de los paramilitares era el meollo de la cuestión. El Plan Colombia, que proponía un aumento masivo de la ayuda estadounidense a los militares colombianos, apenas arrancaba y éste venía condicionado a que el gobierno colombiano demostrara que la Fuerza Pública había roto los viejos lazos que pudiera tener con las fuerzas paramilitares. Documentos estadounidenses desclasificados sobre la época revelan, sin embargo, que las exigencias a los militares colombianos eran mínimas. Así por ejemplo, la Embajada de Estados Unidos en Bogotá vio como un factor positivo el hecho de que las fuerzas de seguridad hubiesen capturado apenas a 11 de los 450 hombres del paramilitarismo involucrados en lo que caracterizó como “una orgía indiscriminada de violencia ebria”. En su primer informe sobre El Salado, que envió a Washington unos días después de la matanza, la Embajada bajo Curtis Kamman, dijo que era “la primera vez que esa entidad recordaba que los militares, en este caso la Armada, persiguieran a los paramilitares con algún vigor después de las atrocidades”. Los capturados del caso de El Salado, al parecer, era una historia de éxito militar, y la Embajada tuvo muy poco más qué decir por los siguientes cinco meses. Lea el documento. Estados Unidos no ha debido sorprenderse demasiado con las denuncias de que miembros de la Fuerza Pública estuvieran involucrados en El Salado. En el año anterior, funcionarios estadounidenses con frecuencia habían expresado dudas sobre la voluntad de los militares de combatir las fuerzas paramilitares. • En una reunión de enero de 1999 organizada por las Fuerzas Armadas colombianas con representantes de ONG y a la que fue personal de la Embajada, el subcomandante del Ejército, general Néstor Ramírez, dijo que “no era asunto del Ejército perseguir paramilitares” pues eran “criminales comunes apolíticos” que “no amenazaban el orden constitucional mediante acciones subversivas”. Lea el documento. • Otro reporte de 1999 de fuentes militares de Estados Unidos encontró que las Fuerzas Armadas colombianas “no perseguían activamente a los grupos paramilitares porque los veían como aliados de la lucha contra las guerrillas, su enemigo común”. Lea el documento. • Estados Unidos también estaba muy consciente del “síndrome del conteo de bajas” (body count) que incentivaba las violaciones a los derechos humanos entre las fuerzas de seguridad colombianas. Informes de inteligencia de los noventa describían acciones de “escuadrones de la muerte” por parte de las Fuerzas Armadas. Un coronel del Ejército colombiano dijo a Estados Unidos que el énfasis en conseguir muertes del enemigo “tiende a incentivar las violaciones a los derechos humanos porque hace que soldados bien intencionados busquen cumplir con su cuota de muertos del enemigo para impresionar a sus superiores”. Y también dijo que este síndrome lleva a una aproximación “caballeresca, o por lo menos pasiva, cuando se trata de permitirle a los paramilitares servir de adláteres… (al Ejército colombiano) que contribuyen a causarle bajas a la guerrilla”. Lea artículo de Semana.com sobre la vieja práctica de presentar falsos positivos. • Evidencias de participación de militares en las masacres de La Gabarra dejó escaso margen de duda de que había oficiales militares que veían a las fuerzas paramilitares como aliadas de la lucha contra las guerrillas. El coronel del Ejército Víctor Hugo Matamoros, responsable de la región alrededor de La Gabarra dijo a personal de la Embajada que él no perseguía a paramilitares en su área de operaciones. En otra ocasión, la oficina de la Vicepresidencia colombiana dijo a la Embajada que tropas del Ejército colombiano “se habían puesto brazaletes de las AUC” y habían participado en una de las masacres. Lea el documento. Patrones similares emergieron unas semanas después de la masacre de El Salado. En marzo de 2000, fuentes militares estadounidenses informaron sobre los movimientos de la Fuerza Pública colombiana en los días de las matanzas. Enterrado en los detalles, en un Reporte de Información de inteligencia, basado en una fuente no identificada, hay un párrafo corto que indica que “muchos de los paramilitares capturados vestían uniformes de los militares colombianos”. Esto, dijo la fuente, sugería que “muchos de los paramilitares son ex militares, o que obtenían sus uniformes de militares o ex militares”. Lea el documento. Pero aparentemente no fue sino hasta julio, cuando el diario The New York Times publicó una detallada investigación de la presunta complicidad de militares en la masacre, que la Embajada empezó a tomarse en serio las denuncias. Entre otras cosas, el artículo del Times encontró que fuerzas de la Policía y la Armada colombianas había dejado el pueblo antes de las matanzas y empezaron a montar bloqueos de los caminos para evitar que la ayuda humanitaria llegara. Y de todas maneras no hicieron nada para detener la carnicería paramilitar. Aún así, un memorando del Departamento de Estado elaborado para responder preguntas de la prensa sobre el caso, de nuevo destacaba la captura de los 11 paramilitares como evidencia de que las fuerzas de seguridad habían perseguido a los perpetradores. Lea el documento. “(Una fuente) cree que es probable que el Ejército supo por informes de inteligencia que los paramilitares estaban en el área, pero se fueron antes de la masacre. Entonces los paramilitares entraron en camiones desde Magdalena, fueron a Ovejas y después siguieron a El Salado…” La fuente también consideró que los militares “capturaron a los 11 paramilitares por suerte”, y añadió que “los militares fueron atacados en la finca La Esmeralda y luego procedieron a detener a los once paramilitares, después de ganarles”. La nueva información, aparentemente, cambió la visión de las cosas. Ahora para la Embajada la cuestión no era de si los militares habían estado involucrados o no, sino hasta qué grado lo estuvieron. Las sospechas de la Embajada de Estados Unidos sobre el papel de los militares en El Salado son también evidentes en un cable de agosto de 2000 sobre un informe que había dado a la Embajada el coronel Carlos Sánchez García de la Primera Brigada de Infantería de la Armada. Sánchez defendió las acciones de su unidad, diciendo, entre otras cosas, que los recursos militares eran escasos y que “no tuvieron conocimiento alguno sobre un ataque en El Salado o en sus alrededores”. Una versión del cable desclasificada en 2001 presenta la explicación del coronel Sánchez por sí sola, sin más análisis. Sin embargo, una versión más completa de este mismo documento desclasificado en 2008, incluye porciones que no habían sido reveladas y que cuestionan la credibilidad del coronel Sánchez: “Comentario: El coronel Sánchez dijo que su propósito era presentarle a la Embajada con la versión de la Brigada sobre los hechos alrededor de El Salado y disputar las acusaciones hechas en el artículo de julio 14 de The New York Times. Porque el coronel Sánchez fue enviado con este propósito, su informe debe ser tomado con distancia”. La Embajada también dudó de la afirmación de Sánchez de que su unidad no tenía conocimiento de la incursión paramilitar: “Es difícil de creer que el pueblo de El Salado no había sido sujeto de amenazas de un ataque antes de la masacre, considerando que el pueblo está situado en un área de gran conflicto”. A la postre, la cuestión de la posible culpabilidad de los militares en El Salado vino a girar en torno al comandante de Sánchez, el general Rodrigo Quiñonez Cárdenas, un oficial perseguido a lo largo de su carrera por denuncias de presuntos nexos con abusos a los derechos humanos, tráfico de drogas y complicidad con los paramilitares. En 1994, Quiñones, fue investigado por los asesinatos de más de 50 sindicalistas, periodistas, políticos, defensores de derechos humanos y otras personas en Barrancabermeja, por entonces considerada un bastión de la guerrilla. Fue exonerado por un tribunal militar. Quiñones no era precisamente un extraño para Estados Unidos. Como director de inteligencia de la Armada a comienzos de los noventa, Quiñones estuvo en frecuente contacto con oficiales estadounidenses, incluyendo una reunión con el Director de Inteligencia de la Armada de Estados Unidos en 1993. Lea el documento. Un esquema biográfico de Quiñones realizado por militares estadounidenses en 1992 describía numerosos detalles sobre sus hábitos personales: “Le gusta leer”, “Dientes-Sí/Naturales”, y anotaba que participaba en “entrenamiento desconocido” en la base del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Quantico, Virgina. Lea el documento. Con relación a El Salado, Quiñones ha sostenido siempre que él estaba en Bogotá durante las matanzas y que por tanto no fue responsable de las acciones de la Brigada en ese momento. Por su firme coartada, Quiñones fue solo sancionado por El Salado, lo que lleva a los investigadores de la Comisión de Memoria Histórica a lamentar que no se hayan investigado otras pistas. Se preguntan: ¿Por qué no se miró la información que tuvo a disposición la Brigada en los momentos antes del ataque? "Si bien es cierto que se encontraba en Bogotá cuando empezó la incursión paramilitar, hacia el día 15 de febrero, y en ese sentido la responsabilidad de las decisiones operacionales en terreno estaban en el Coronel Sánchez García, también es cierto que como Comandante de la Primera Brigada de la Infantería de Marina, el Contraalmirante Quiñones Cárdenas debía conocer de la información que, según la Procuraduría, arribó, en los meses anteriores, a la Primera Brigada sobre las Autodefensas y sobre el riesgo de la población establecida en los Montes de María. Información que, de acuerdo con la evaluación de la Procuraduría, debió haber servido para prevenir la incursión paramilitar, y no solo para contrarrestarla cuando ya se estaba produciendo". ¿Por qué tampoco la investigación judicial indagó sobre la actuación de Quiñones cuando regresó de Bogotá en febrero 18? El entonces Coronel Quiñones Cárdenas regresó, de Bogotá a su base, el 18 de febrero y era razonable indagar, por tanto, no sólo por su actuación antes y durante la incursión paramilitar, sino también por su actuación después de la incursión. En todo caso, Quiñones fue ascendido a almirante después de El Salado, y no fue sino hasta 2001, después de las acusaciones de que podía estar involucrado en otro ataque paramilitar, que la Embajada finalmente aumentó su presión sobre este oficial. Son pocos y muy censurados los documentos de la Embajada sobre la masacre de Chengue en agosto de 2001, pero los registros conocidos dejan escasas dudas de que para 2002, la Embajada solicitó que se le revocara la visa al almirante Quiñones y estaba lista para cortar lazos con él. En abril de 2002 la Embajada pidió que se le quitara la visa pero no por su posible responsabilidad en asesinatos o masacres paramilitares. Más bien fue que el Departamento de Estado usó la única evidencia que estaba dispuesta a presentar: “información indicando que él había recibido pagos de narcotraficantes”, añadiendo así otra más a la larga lista de denuncias contra Quiñones. Lea el documento. La cancelación de su visa terminó la carrera del almirante, un hecho confirmado por la ministra de Defensa de entonces Marta Lucía Ramírez cuando éste anunció su renuncia “voluntaria”. Y aunque realmente nunca la justicia civil lo ha investigado exhaustivamente por las muertes de Barrancabermeja, o por su supuesto rol en las masacres de El Salado o de Chengue, parece claro que el solo número de denuncias en su contra a lo largo de su carrera finalmente forzaron su salida. Cuando informó sobre su renuncia a Washington, la Embajada anotó que aunque “era problemático establecer la culpa de Quiñones en un caso particular, pero un patrón inequívoco de denuncias similares lo ha seguido casi a todos los lugares donde ha sido comandante de campo”. Lea el documento. El debate real sobre El Salado no es sobre sus autores o su magnitud, sino sobre la cultura de la impunidad que ha evitado una investigación honesta sobre los miembros de la Fuerza Pública que tuvieron nexos con esta masacre. Y a pesar de la importancia de la nueva investigación de la Comisión para la preservación de la memoria histórica, la historia estará incompleta mientras que los militares le nieguen al grupo investigador acceso a sus registros sobre el caso. También Estado Unidos ha sido reacio a desclasificar muchos de sus registros clave sobre la masacre de El Salado. Reiteradas peticiones sobre reportes citados en los documentos presentados aquí han sido bloqueadas por el Pentágono y otras agencias. Sin acceso a estos archivos, puede que nunca sepamos exactamente qué sabía Estados Unidos sobre la complicidad de militares en la masacre de El Salado o si la masacre tuvo algún impacto en el desarrollo del paquete de ayuda que entonces se estaba dando a las fuerzas de seguridad colombianas. Tampoco sabremos si la tibia respuesta del gobierno de Estados Unidos al caso fue debido a una simple negligencia, a análisis pobres o a un esfuerzo activo para ayudar a encubrir el papel que desempeñaron los militares en la masacres de El Salado.
*El National Security Archive es un instituto de investigaciones y biblioteca independiente y no gubernamental localizado en la Universidad George Washington en la capital de Estados Unidos. El Archivo colecciona and publica documentos desclasificados del gobierno y el Estado sobre la seguridad nacional de Estados Unidos y su papel en los conflictos del mundo, para que esta información sea conocida por el público. Para lograrlo, hacen derechos de petición constantes sobre diversos temas y lo que van logrando que sea desclasificado lo publican en su página virtual.
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sábado, 10 de octubre de 2009

EL HAMBRE Y LA GUERRA




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.


Por Antonio Caballero.


Como apuntaba Jaime Bateman hace 30 años, mientras haya gente que tiene que salir a buscar el desayuno con cuchillo, habrá guerra en Colombia.



El omnipotente presidente Álvaro Uribe acaba de reconocer sus límites con respecto a la creciente inseguridad urbana, que no se le puede achacar únicamente a la incompetencia de los alcaldes. "No estamos en condiciones fiscales de atender los requerimientos de la fuerza pública en todas las ciudades", dijo Uribe en un Consejo de Seguridad, para explicar por qué no es posible seguir incrementando los efectivos policiales, insuficientes todavía pese a que en los últimos seis años han pasado de 112.000 a 145.000 hombres. En efecto, son las Fuerzas Militares las que se llevan la tajada mayor del ingente presupuesto de Defensa del gobierno, que asciende a casi 30 billones de pesos. Así pueden encargarse de la seguridad en el campo: la llamada "seguridad democrática" que constituye el puntal fundamental de la política uribista y que, según los uribistas, ha sido un éxito. Ya pueden volver a sus fincas.
Pero resulta que, en aparente paradoja, es esa misma "seguridad democrática" en el campo la que genera la inseguridad en las ciudades. Esta viene del éxodo campesino provocado por la guerra en el campo, y que suma entre tres y cinco millones de personas, según quien dé las cifras: un éxodo que no encuentra trabajo en las ciudades, en donde no lo hay ni siquiera para los citadinos, y en consecuencia tiene que vivir del rebusque y del delito. El Dane acaba de publicar cifras que, con todo y ser del Dane -o sea, maquilladas y edulcoradas-, resultan escalofriantes: calculan el desempleo absoluto en casi dos millones y medio de personas, e informan que más del 30 por ciento de la población activa se halla en situación de subempleo. La reforma laboral del primer gobierno de Uribe, que despojó a los trabajadores de tantas conquistas, no creó en cambio ni un solo puesto de trabajo nuevo.Por eso señala El Espectador que, según "los expertos", la inseguridad urbana no se combate sólo con policía, sino también "dando adecuada respuesta a la problemática social de las capitales".Lo cual es descubrir que el agua moja, que es lo que suelen hacer los expertos.Tienen razón, claro. El agua moja. Traduciendo al lenguaje llano la expresión "problemática social" puede decirse: lo que dispara los índices de inseguridad es el hambre. Como apuntaba Jaime Bateman hace 30 años, mientras haya gente que tiene que salir a buscar el desayuno con un cuchillo, habrá guerra en Colombia.Otros expertos subrayan también el factor del narcotráfico. También con razón. Pero es que también el narcotráfico, desde los pobres campesinos cocaleros y los miserables raspachines hasta los pescadores que desafían el océano Pacífico en semisumergibles artesanales, pasando por los sicarios de la mafia, es en buena medida producto del hambre. El narcotráfico -como el rebusque- es un paliativo del hambre: la única fuente de empleo, con el paramilitarismo y la guerrilla, y el crecimiento de las Fuerzas Armadas, que es segura en Colombia. La "oficina de correos" de Envigado debe de dar tantos puestos de trabajo como todo el "sindicato antioqueño". Y un frente de las Farc o una "banda emergente" emplean a tantos jóvenes como la más grande empresa del país.


viernes, 9 de octubre de 2009

LA LEY DEL EMBUDO

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.
Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.

“El marxismo no se creó para filosofar. Se creó para llevarlo a la práctica. Creo que Marx era quien decía que los filósofos no han hecho más que interpretar al mundo, pero que de lo que se trata es de transformarlo... Hay sólo dos posibilidades: o se estudia el marxismo para especular, o se lo estudia para transformar la sociedad. Yo prefiero ser de los que la transforman... Por eso creo que nosotros no pertenezcamos al grupo de los que escriben la historia. No creo que tengamos tiempo para eso. La historia... ¡que la escriban otros! A nosotros... que nos quede tiempo para participar en ella... A nosotros... que todavía nos quede vida para hacerla...” Jaime Bateman Cayón