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viernes, 6 de noviembre de 2009

La Colombia escalofriante




Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.





La Colombia escalofriante











No soy muy amigo de la estadística. Esta disciplina, entendida como la ciencia de la "recolección, análisis e interpretación de datos", ha sido objeto desde siempre de la manipulación por parte de quienes la conducen o quienes la contratan. Además, con frecuencia sufre de un abusivo manoseo poniéndosela por delante en cualquier situación. Y sirve para todo. Para "convencer" a la opinión pública o para destruir los argumentos del contrario. También para presupuestar, proyectar, programar, tomar decisiones en sectores públicos y privados, buscar aproximaciones a la verdad o redondear un cuadro dentro de alguna visión histórica o, en fin, para hacerse elegir Presidente de un país y, después a su amparo, seguir ahí por "sécula seculorum" mientras ellas se mantengan dóciles y leales y bien financiaditas. Además, todavía no logra convencerme aquello de que ya nada se valora, se arquea, se tasa, se regula, se niega o aprueba, si no va por delante un vibrante "tanto por ciento". Sin embargo, es inevitable reconocerlo, y lo hago con gusto: cuánto no han aportado las estadísticas al entendimiento y la comprensión de los problemas sociales y a las respuestas que estos requieren. No vista como herramienta para "hacer política" sino como instrumento para ejercer el servicio público desde el poder político, puede llegar a convertirse en un instrumento ideal.
Pero el introito que no engañe. No es ésta una columna de moral o espíritu acomodaticios. Muy al contrario, escuetamente, de la mano de las estadísticas que tanto han servido al temerario estilo "fujimorezco" del presidente Uribe, "creador, señor y patrón" de la Seguridad Democrática en Colombia, mi propósito es uno solo e inequívoco: mostrar, sin la recurrente retórica acostumbrada en la publicación de las estadísticas, lo que algunas de éstas vienen diciendo hoy por hoy sobre el discurrir de nuestra maltrecha república. Ojalá, así como usan a su antojo las estadísticas que los tienen en el poder, también algún día crean en ellas y las usen para sacar al país del más cruel, sanguinario y prolongado atolladero en que se ha visto inmerso en toda su historia.
Las fuentes todas son oficiales o de ONG respetables, también de autoridades colombianas o de organismos internacionales como la OEA y la ONU.
Veamos:
Según la Comisión Colombiana de Juristas, las ejecuciones extrajudiciales entre julio de 2002 y julio de 2008 alcanzaron la cifra de 1.205 casos. En los cuatro primeros meses del presente año, dice el propio Mindefensa, se dieron 5.270 homicidios, entre ellos los de 42 indígenas y 11 sindicalistas. Entre mayo de 2008 y abril de 2009, se produjeron 16 mil víctimas y cada 48 horas al menos un secuestro
Para el Índice Global de Paz 2008 (IGP), Colombia es el país más violento de América Latina y el décimo en el escalafón mundial. El 60% de nuestra población vive en la pobreza y 11 millones de compatriotas, en la absoluta miseria. Cada día mueren 14 niños por desnutrición y entre 177 países, figuramos como uno del los 8 con peores índices de iniquidad.
Y ahora recurro a dos voces que, aunque provenientes del establishment, alcanzan cierto grado de sensatez cuando verifican con honradez ellas mismas el estado de descomposición social del país que los vio nacer. Se trata de doña Lucy Nieto De Samper, columnista del diario El Tiempo de Bogotá, y la del doctor Ricardo Arias Mora, senador quindiano. Entre ambos nos muestran el siguiente cuadro:
"El desempleo es del 13,1 % y, a la vez que aumenta el empleo informal, decrece el empleo estable. El 36% de la población carece de servicios básicos. En vivienda de interés social, el déficit es de 2'300.000 unidades; no tiene vivienda digna 2'500.000 personas; 75.000 familias viven hacinadas; en 600.000 hogares no hay servicios públicos; 2'400.000 adultos se acuestan con hambre; 3'300.000 colombianos emigraron en busca de oportunidades… En la Colombia del siglo XXI, el 15 % es analfabeto. Al día hay 1.000 abortos, 45 violaciones infantiles, 3 niños asesinados y 35.000 niños explotados sexualmente. Y son menores de 16 años los autores del 75 por ciento de los 84 asesinatos registrados a diario…"
Somos, pues, mientras gracias a la Seguridad Democrática los que podemos hacerlo paseamos libres de sobresaltos por nuestras "modernas" carreteras, el país con el mayor número de desplazados en el mundo, entre 3 y 4,6 millones, muy por encima de Irak, Somalia y el Congo. A Venezuela, desde el 2002 han llegado más de 200.000 refugiados buscando la protección que nuestro Gobierno no les brindó. Y así al Ecuador, Panamá, España, EE.UU., etc.
Y es que, con todo y la artimaña de la "Seguridad Democrática" y las aceitadas estadísticas, la pregunta nos revienta en la cara:
¿Acaso a ese aletargado 70% que se dice viene votando y sosteniendo a Uribe desde el 2002 no le dice nada las anteriores escalofriantes cifras que están llevando a Colombia poco a poco pero con paso firme a su absoluta insolvencia ética y moral y a su inviabilidad como país civilizado?
Pobre país, pues, esta azotada Colombia, que sigue votando y reeligiendo su propia desgracia.
http://www.rebelion.org/noticia.php?accion=agenda%C2%B6mTo=guribe%40cable.net.co
Blog: http://german-uribe.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Septiembre 11 de 2009 | 01:09 PM. | Noticias


Jaime Bateman Cayon un profeta de la paz, luchador inacansable, enamorado del mar.



Septiembre 11 de 2009 01:09 PM. Noticias


Avalancha de denuncias de amenaza en buena parte de las Localidades de Bogotá, documentadas por Secretaría de Gobierno y Personería Distrital


• Pide visita de Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y demás organismos del sistema internacional de derechos humanos, para que evalúen la grave crisis humanitaria que vive Bogotá.
“La victimización de la población juvenil en Bogotá se expresa a través de una cruenta persecución, que más parece una guerra sistemática y planificada, lo cual está generando una verdadera emergencia humanitaria en la ciudad”, denunció el concejal del Polo Democrático Alternativo Jaime Caicedo Turriago, respaldándose en cifras oficiales que fueron allegadas gracias a cuestionarios presentados por su oficina.De acuerdo con los informes oficiales de la Secretaría de Gobierno, desde el pasado mes de marzo se presenta en la ciudad una oleada de denuncias sobre la proliferación de panfletos amenazantes en distintas localidades de Bogotá, con cerca de 40 casos distintos que involucran decenas de jóvenes en toda la ciudad, destacándose aquellas que han llegado contra estudiantes y líderes estudiantiles de universidades públicas como la Pedagógica Nacional, la Nacional de Colombia, la Distrital y diversos colegios y centros educativos privados.
“Debería ser motivo de alarma ciudadana el hecho de que en los panfletos distribuidos y firmados por organizaciones auto identificadas como Águilas Negras y AUC, se indiquen cosas tan graves como que “de ahora en adelante para que un estudiante o pasante venga debe contar con una autorización expresa y escrita de la correspondiente universidad que certifique quien es y que hace, nosotros lo cotejaremos (sic) con la base de datos que hemos compilado durante labores de inteligencia desarrolladas en barrios, colegios y universidades por nuestra organización. Si es un joven subversivo emulando al che Guevara y jugando a la guerra, nuestros patrulleros le darán de baja”, lo cual muestra a las claras no sólo el grado de infiltración institucional que han alcanzado estos grupos criminales, sino el aparente contubernio con funcionarios y directivos de ciertas instituciones de ‘seguridad’”, señaló Caicedo Turriago.Los jóvenes, en el peor de los mundosEl concejal del Polo Democrático Alternativo detallada una relación de de los más de 70 barrios amenazados en forma directa por aparatos paramilitares, realmente existentes, reseñando la versión oficial de la Secretaría de Gobierno en el sentido de que las amenazas “están siguiendo una lógica de panfletos, luego listas, luego reclutamiento, por lo que se ha generado una situación de miedo generalizado… Las amenazas han modificado los hábitos de rutina diaria en la ciudad; en algunos sitios los muchachos se están encerrando en sus casas por su propia cuenta para evitar problemas“, dice el informe en cuestión.“Todo esto es consecuencia, por una parte, del auspicio desde el Estado nacional de la avanzada paramilitar, que incluyen los montajes de supuestas entregas de grupos y armas, pero que a la postre son simples farsas para disfrazar la verdadera presencia armada en las comunidades y la imposición de su ley del silencio”, dijo Caicedo.Por otra parte, la sociedad está cerrando los ojos ante el drama que viven cotidianamente los jóvenes menores de 26 años, que equivalen al 22.1 por ciento de la población total de Bogotá. Entre ellos está el 41.5 por ciento de los desocupados de la ciudad y su tasa d desempleo bordea el 19 por ciento, a más de que la iniciación de su inserción al mercado laboral es supremamente dificultosa por las exigencias de los empresarios, favorecidos por la flexibilización laboral”. “Pero lo más grave es que la explotación laboral de que son víctimas es inmoral: el 86.1 por ciento de los menores de 26 años tiene ingresos inferiores a dos salarios mínimos. Ahí tiene la sociedad la prueba de que el abandono y la despreocupación por la situación de la población juvenil termina por mutarse no sólo en la desesperanza, sino en su conexión con salidas vinculadas al crimen y a la incorporación a bandas paramilitares; o a su eliminación en falsos positivos y operaciones de limpieza social, porque para ellos el régimen y la política de ‘seguridad democrática’ no ofrece alternativas de ingreso, ocupación y ni siquiera el derecho a la vida”, denunció Jaime Caicedo.Prensa PCC